14 de marzo de 2008

Historias: Una semana de trabajo y placer en Esquel

Hace unos días estuve en Esquel trabajando y me encontré con un personaje encantador y refinado. Escribí esta historia para mostrar que en esta vida se pueden hacer cosas, sólo hay que tener ciertas cualidades, y esas las hallé en Luis.
Les pido que traten de reflejarse en Luis y descubran sus propios puntos fuertes para emprender y se darán cuenta de las posibilidades a su alrededor. ¡Si van por Esquel no dejen de pasar por "Angelina", para saludarlo y disfrutar de su hospitalidad!


Mi amigo Luis “Un Hacedor”
Estoy en Esquel, son las seis de la tarde, y me encuentro disfrutando el comienzo de unas tardías vacaciones después de dar una charla para la Federación de Cooperativas del Chubut. Les quiero contar una historia. Estas dos últimas mañanas estuve hablando con el dueño de la hostería donde estoy hospedado. En principio pensé que su amabilidad se correspondía sólo con una buena manera de atender a los clientes, pero después sentí la necesidad de escucharlo, y hoy a la mañana ya tuve muchas ganas de preguntarle.

Pido disculpas por poner mis fotos y no las de Luis, pero no le he pedido autorización para hacerlo. De todas maneras quiero compartir con ustedes esta historia y también estos paisajes de mi país.


Luis fue maestro, es decir, es maestro pero ya no ejerce, y tiene una vida muy interesante que quiero relatarles para que puedan sorprenderse, como me pasó a mí. Es una historia de coraje, optimismo, propósito, humildad, responsabilidad, cooperación y pasión. De sortear cambios no planificados y de verdaderas bifurcaciones que destaparon caminos que nunca imaginó encontrar, en este mundo caótico de los negocios con reglas poco claras, alternativas complejas y poca planificación.
Nació en la Rioja, donde llegaron sus padres buscando tierras donde implantar su herencia del cultivo de la vid y la elaboración del vino, y al no poder hacerlo en Mendoza, acabaron en Chilecito, donde empieza a tejerse esta historia. Después del primario eligió el magisterio: ser maestro en aquellos tiempos era algo diferencial. Se recibió a los pocos años, y en recompensa por su flamante título su padre le regalo una moto. Fue entonces cuando Luis sintió que había obtenido un pasaje a la libertad y no esperó nada para surcar caminos llevando a cuestas su moto y ansias de aventura.


Muy cerquita de Esquel se encuentra Trevelin y en ese lugar prácticamente nacieron las tortas galesas en la Argentina.
Aquí estamos en "Naim Maggie" tomando sus tés tradicionales. Sus tortas tienen una historia que se puede leer en el link. http://www.pescanet.com/lugares_para_pescar/chubut/trevelin/maggie/torta.htm.

Primero puso proa hacia la ciudad de Mendoza, como tiempo atrás lo habían hecho sus padres, luego siguió a San Rafael, General Alvear y como Mendoza le quedo chica saltó a La Pampa. Allí tomó conciencia de su primer punto de inflexión. Había llegado hasta Santa Isabel, un pueblo de menos de 1.500 habitantes. Estaba en medio de la pampa, ese viejo mar donde navega el silencio, y sin un peso en el bolsillo. Si bien no había tenido problemas la inmensidad lo apabullaba, no tenía nada, solo 19 años, una moto y … ahh… ¡un título de Maestro!
Empezó a buscar la escuela, la única, pero cuando la encontró se dio cuenta de que ya tenían maestro. Fue entonces cuando un estanciero del lugar le ofreció hacerse cargo de una escuela rural que nunca había podido abrirse. Un maestro rural es un maestro con mucha diversidad de conocimientos: debe cocinar, lavar, arreglar el baño, hacer de médico, de Mamá y de Papá, lo que se dice un “todo terreno”. Con el paso del tiempo y gracias a su pasión lo ascendieron como director y lo trasladaron a un internado en Esquel.
Su esposa Rita era una resplandeciente y novata maestra de ese colegio del sur y Luis un director cordial y experimentado. Se conocieron y se casaron, construyeron su familia, tuvieron hijos, y armaron una vida dándoles a los niños de esas escuelas y a los propios, amor y conocimiento.
Sus sueldos de maestros se ahorraban completos, como dice Luis: “no es que pagaran mucho, pero no había como gastarlo”. Por lo tanto durante todos esos años se hicieron de algunos ahorros y aprovecharon para comprarse un terreno y una casita en Esquel.
Cuando se jubiló Luis se preparó para “disfrutar” su retiro, ya tenía su casa y quería empezar a gozarla. Cuenta Luis: “El primer tiempo corte el pasto, pero enseguida el pasto estuvo cortado, entonces pensé en cortarlo con una tijera”. Aburrido, comenzó a cavilar qué podía hacer y le ofreció a una panadería sus servicios para la distribución del pan en los colegios rurales, usando una pequeña camioneta con la que contaba. Estaba nuevamente en carrera, le financiaron la primera compra, y salió rumbo a los perdidos colegios de la provincia de Chubut.
Luis sabía que las escuelas hacían el pan, pero también sabía que se puede comer toda la vida pan de panadería sin cansarse, pero pan casero todos los días aburre decididamente, por lo tanto el producto iba a andar muy bien. Empezó con muy pocas escuelas, con un pan bajo el brazo y apetencias de remontarse, pero pronto se le sumaron más y más, que luego le pidieron otros insumos, como aceite, fideos, yerba, etc. A medida que se agregaban productos para llevar, Luis cambiaba de movilidad: de una camioneta a una camioneta con acoplado, de un camión a un camión con refrigeración.
El boca a boca empezó a surtir efecto, y además de las escuelas ahora se sumaban las estancias cercanas, a las cuales comenzó a abastecer. Y fue de este modo como Luis encontró que había desarrollado un negocio: había una necesidad latente, productos y servicios disponibles, y clientes deseosos, sólo faltaba hacer el negocio, hacer que la gente le comprara. ¡Luis lo había hecho!
Un estanciero que albergaba a más de 25 familias en su hacienda a las que les debía dar de comer, y que tenía un corralón de materiales, le preguntó a nuestro personaje si se animaba a abastecer de mercadería su comedor. Luis aceptó y poco después también les entregaba el resto de productos que consumían sus empleados.
Durante 8 meses entregó y cobró todo religiosamente, pero el mes 9 no pudo cobrarle, tampoco el 10, pero Luis es muy responsable y siguió entregando, pero lamentablemente siguieron los retrasos hasta llegar a deberle más de un año. Entonces dejó de levantar pedidos, y tomó conciencia que ya no tenía a su principal cliente y ni tampoco las escuelas. ¿Había llegado la hora de retirarse definitivamente a cortar el pasto de su jardín con una tijerita? Luis no se desanimó, lo pensó, analizó y tomó una decisión.
Como este estanciero era propietario de un corralón, con mucha humildad y teniendo en su cabeza muy claro su propósito, se lo fue a ver. “No se preocupe, -le dijo-, no le vengo a cobrar porque sé que usted no puede pagarme, pero como tiene materiales págueme con ellos, pero a precio de costo”. Así fue como se trajo un cargamento de materiales para hacer 15 baños y algo más.
Primero intentó vender esos materiales en los comercios de la zona, pero el precio era muy bajo. Entonces, con el optimismo de siempre y el arrojo para desafiar los obstáculos, con responsabilidad y visión de servicio, decidió levantar, en aquel terreno comprado en la época en que trabajaba como maestro, una hostería. Ésta rescataría las costumbres de los argentinos: habitación y un buen desayuno, para tirar todo el día.
A partir de ahí fue creciendo y creciendo. Buscó cooperación en sus propios colegas, imprimió tarjetas y recorrió los principales centros turísticos, para hablar con los dueños de hosterías pidiéndoles que cuando pregunten por una buena hostería en Esquel recomienden “Angelina”, prometiendo que haría lo mismo con las de ellos. Hoy ya agregó tres departamentos al fondo con dos y tres habitaciones y se llena de clientes, pero de esos especiales: motociclistas que quieren dar la vuelta al mundo, esquiadores obsesivos por buscar las pistas más difíciles, empresarios que se internan para repensar sus negocios, escritores que persiguen la tranquilidad, poetisas, soñadores.


Angelina y su hermoso salón de los desayunos. En la parte de atrás se observan las sillas y las mesas donde desayunábamos, Al ver la foto todavía recuerdo sus olores y sabores.
Un lugar para descansar y disfrutar.

Tengo una definición de Luis que me dio mi esposa: “Luis es un hacedor de cosas, es servicial, tiene pasión por agradar, y cada conversación es una clase”. Tuvo el coraje para hacerse camino con sus 19 años, siendo un optimista de la vida, siendo humilde al relacionarse con colegas de otras hosterías. Se ha posicionado como un empresario de pensamiento abierto y dinámico, busca asociarse para lograr el mejor servicio, trabaja para entidades de esquí de Europa, para eso tuvo que conocer las pistas de alta competencia del Cerro Bayo y de La Olla de Esquel. Y todo esto para sentirse bien dando un servicio esencialmente distinto y seguir enseñando por la vida.
Hoy estoy escribiendo desde esta hostería, una de las mejores de la región, donde los desayunos son exquisitos y muy famosos. En su salón se mezclan exclusivas tortas galesas, apetitosos jamones, delicatesen saladas, riquísimas mermeladas de frutos autóctonos y un café italiano que es un placer saborearlo. Hoy no hay lugar, y para la próxima temporada alta ya tiene reservado el 80% de la capacidad.
Emprender: se necesita optimismo, mucho coraje, un propósito en la mente, abundante humildad, asumir los desafíos con responsabilidad y pasión, buscar la cooperación de otros, para poder lograr un sueño que haga realidad nuestro futuro. ¡Así es mi amigo Luis!

Fernando Cerutti
Esquel, 23 de febrero de 2008



13 comentarios:

Notebooks dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Notebook, I hope you enjoy. The address is http://notebooks-brasil.blogspot.com. A hug.

Manuel E. Parma dijo...

Excelente Historia Fernando, lo que nadie dice es que vos propicias que te cuenten este tipo de historias y eso lo quiero recalcar, como uno muchas veces pasa por lugares sin interiorizarse de las personas y sus historias, que son muy ricas, y solo se lleva una simple foto del lugar. Gracias por acercar este tipo de notas.
Manuel Parma

Anónimo dijo...

Muy bueno Fernando!!es así , para lograr un sueno se necesita Optimismo, humildad, cooperación, esta muy bien reflejado en este relato.. que bueno poder ver esas cosas dentro de las experiencias de cada uno..

Anónimo dijo...

Hola Fer !! Aquí la Müller... lo de Esquel... capaz el resúmen de cientos de historias como ésta a lo largo de todo el país.
Sigo soteniendo cada día con más firmeza, que lo SIMPLE abre caminos, hace maravillas, que es tan " bruto " como la verdad ...
Vivan los Luises anónimos q no necesitan de la aprobación, y q demuestran q la convicción mueve montañas...

Anónimo dijo...

Una historia parecida.

Es la de un amigo, y tengo muy pocos. Compartí con el la mejor parte de mi secundaria y la universidad. El joven (en ese tiempo), después de dedicar años al estudio, obtuvo su titulo de Analista Universitario de Sistemas. He sabido compartir con el muchas cosas, entre ellas su pasión por la navegación a vela. De hecho, hoy y después de mucho tiempo me encuentro yo realizando el curso de timonel. Pero volvamos al relato de mi amigo. Luego de comenzar su vida laboral afín a su titulo, le pica el bicho de viajar. Un día me da la noticia. Se va a los Estados Unidos de Norteamérica. Junto con su familia, amigos y algunas de sus novias vamos a despedirlo, como corresponde. Un detalle no menor, no fuimos al aeropuerto sino a Retiro. Se iba en tren. Este viaje le deparó un sin numero de experiencias. Todavía tengo bien guardada una foto donde de noche aparece sentado sobre la boca de un yacaré enorme en algún lugar recóndito de la selva brasilera. Sus lugares de descanso, casas de familia, hoteles económicos (en realidad baratos) y hostels. Viajo en tren, colectivo, camión, barco, lancha.
Así la cosas, recaló en EEUU. Trabajo un tiempo de valet parking, en estaciones de servicios y se hizo de contactos y tiempos para hacer algún que otro programa despuntando sus estudios. El viaje tuvo como destino final Alaska. Les recuerdo que lo despedimos en Retiro donde tomo un tren.
A su vuelta, luego de un tiempo, quemó naves, y con la mente alimentada por las vivencias, decidió afincarse en su Bariloche natal, que había abandonado cuando tenía 6 años de edad.
Con toda la idea de abrir su propio Hostel, compró una casa, la adecuó, el mismo fabrico camas, muebles, reformó la cocina, etc. y hace ya una veintena de años, abrió sus puertas en Bariloche, a la altura de playa bonita, kilometro 7.500 de av. Bustillo, el Hostel ALASKA. El inicio no fue nada fácil, pero empezó a dar pequeños frutos. Necesitaba darlo a conocer, además de optar por la publicidad del boca a boca, arriesgo y obtuvo la concesión de una confitería del cerro Catedral. Debía distinguirse del resto, y lo hizo a través de introducir al menú de la época la venta de “pizzetas”. Todo un éxito. Y todo un sacrificio. El personalmente se ocupaba de materia prima y proveedores, como también de la logística del traslado de estas a la confitería.
Con los beneficios obtenidos, invirtió en la ampliación de su Hostel. Con la entrada en régimen de este, proyecto viajes. Uno de estos fue a Sudáfrica. Allí conoció los famosos safaris, los ecológicos o naturales.
Una vez de vuelta en Bariloche, puso en práctica lo visto. Al principio con una camioneta Volskwagen (esa que parecía un pan lactal chico, en este caso con moho, dado que era verde) estableció para los visitantes de su alberge, salidas turísticas. Hoy cuenta con un paquete de safarís que nos pueden llevar desde Bariloche hasta Tierra del Fuego.
Luego vinieron las cabañas, el segundo albergue (Periko’s, en honor a su mascota de años) y una agencia de turismo. Su espíritu emprendedor sigue activo y ya nos sorprenderá con algún giro.

Todo esto por tomar un tren en Retiro…..

Me olvidaba de presentarle al protagonista de esta historia, su nombre es Marcelo y quienes quieran pueden averiguar más en esta dirección: www.visitbariloche.com

Saludos,

Mauricio

Lorena A. Roldán dijo...

Hola Fer y amigos...Aveces este tipo de historias son tan necesarias escucharlas como a algunas personas conocerlas...nos hacen virar un poco hacia el camino donde queremos ir.
Gracias por compartir y por el dato del lugar...
Hasta pronto!

Anónimo dijo...

Muy bueno, Fernando, rescato para todos los que lo lean el tema de la HUMILDAD, ser preguntón... Muchas veces queremos aparentar que sabemos todo, cuando en realidad la virtud radica en saber preguntar (Qué y a Quién).
Mis felicitaciones a vos por rescatar este tipo de anecdotas que enseñan. Gracias.

FRANCISCO ROSSA

Anónimo dijo...

Gracias Barba por compartir esta "rica" historia. La descripción que has hecho de las tortas, los salados y café... Shakespeare te envidiaría.

Creo que Luis, si hubiese sido una persona de negocios, no seguía con las entregas si no las podía cobrar, o sí seguía, pero para quedarse no solo con las herramientas, sino también con el galpón y el campo del deudor.

Creo que Luis no da un ejemplo de "Empresario", creo que su "negocio" fue y será el ejemplo más MARAVILLOSO de VIDA, que es la búsqueda incansable de la FELICIDAD (y por ende de los suyos).

No debería ser por eso que trabajamos?

Saludos a todos desde España.

Gracias nuevamente Fernando por esta lección de vida.

Andrés Saulino (Laca)

Vanesa dijo...

LA HISTORIA DE LUIS ES SANAMENTE ENVIDIABLE, YO CREO QUE ENCONTRAR LA FELICIDAD DEPENDE DE CADA UNO Y SOBRE TODO DE HACER LAS COSAS QUE VERDADERAMENTE NOS GUSTAN. EL DESAFIO ES GRANDE PERO NO ES IMPOSIBLE. GRACIAS POR COMPARTIR ESTAS HISTORIA TAN GENUINAS CON NOSOTROS.
VANESA

leo dijo...

Si, hay miles de historias, pero no por eso esta de mas contarlas.
Son historias que no solo enseñan sino que dan esperanzas para seguir adelante.
Muy bueno, Fer !

Saludos !
Leo M.

Susy dijo...

Muy interesante el blog! Tanto la historia de Luis en Esquel como la del técnico en España, nos enseñan que para hacer las cosas hay que querer y sentirse confiados de poder realizarlas, sin rendirse ante las adversidades de la vida. Para ello hay que tener valores y sentimientos como los de estos personajes. Es el miedo a lo desconocido lo que muchas veces nos paraliza y otras veces la pereza de hacer el esfuerzo.
Saludos,
S.Uziel

Fabian dijo...

Fernando, que decir, historias de esas que se encuentran solo si te animas a recorrer Argentina.
un abrazo
Fabian

Fabio Oettel dijo...

Hola, que linda Historia, decaí en un idea similar, soy de Rosario, me compré un terreno en Trevelin, pero no me volví a Europa a juntar plata para edificar el bar que quería, un bar cultural, ahora me lamento, mi ex novia se hechó para atrás y al tiemponos peliamos, al pasar el tiempo me encuentro con otra mujer, mi ex volvío y me dió la razón de todos mis proyectos que ella desechó. Se me hace dificil poder hacer algo. tengo que cambiar de pensamiento y escuchar el corazón. Muy buena nota, me ayuda mucho aunque esté medio perdido. Gracias