4 de octubre de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Casos

Una fascinante historia que dibuja varios de los aspectos del marketing que me gusta: creativo, curioso, diferente, enfocado, hacia la base de la pirámide, de venta de experiencias, conectado y responsable socialmente. Y además permite conocer que los soñadores y los negocios no siempre van por distinto camino. Con ustedes la historia de Air Gupta. - Mariano Morresi

Un vuelo de los sueños en el avión indio que no despega jamás

Es un viejo Airbus con sus alas rotas. Por 4 dólares, quienes nunca volaron cumplen sus fantasías.

La idea es maravillosa y atrae a cientos de pasajeros, turistas extranjeros e intelectuales fascinados. Se trata de la compañía aérea de más bajo costo del mundo que propone el vuelo de los sueños. No va a ninguna parte, o sea que lo lleva adonde uno quiere ir con la imaginación. Un vuelo virtual en un avión Airbus 300 con la cola, la trompa y un ala rotas. No hay peligro, porque el jet lleno de pasajeros entusiastas no decola jamás.
El capitán Bahadur Chand Gupta recibe a los pasajeros vestido con su uniforme que sabe usar porque fue piloto de Air India durante muchos años y es también ingeniero. En un país de mil millones de habitantes de los cuales sólo el 1% ha volado al menos una vez, todo es posible. El avión está aparcado en un campo en el barrio suburbano de Dwarka, cerca del aeropuerto internacional de Nueva Delhi.
En 2003 el capitán-ingeniero indio tuvo la genial idea de comprar por muy poco precio a una compañía de seguros el gran jet que había sufrido un accidente. De inmediato creó la compañía que no regala horas en las nubes sino sueños.
Bahadur Chand Gupta se ha hecho mundialmente famoso en estos días, aclamado por la prensa que lo señala como el empresario mundial de 2007. La imaginación al poder, piensan todos. "¿Este es el avión que va a ninguna parte?", le preguntan. "Sí, pasen y no se olviden de ajustar el cinturón", responde el capitán con su mejor sonrisa.
Seis azafatas muy elegantes con una jefa de cabina que es la esposa del capitán, reciben a los pasajeros, los ayudan a encontrar sus lugares, les acomodan las valijas de mano en las góndolas.
El viaje cuesta menos de 4 dólares y comprende módicas bebidas y una frugal pero digna comida. El capitán anuncia la partida. Las azafatas, como se hace en los vuelos, explican las medidas de seguridad, avisan a los pasajeros que bajo los asientos están los salvavidas y que hay seis salidas de emergencia. Les dicen cómo deben sacarse los zapatos y lanzarse por los toboganes que se inflan si el avión sufre un aterrizaje de emergencia.
El Times de Londres y el Corriere della Sera de Milán trazaron sendas crónicas de un vuelo maravilloso. Una joven profesora y su marido salieron del avión y contaron que habían vivido "el viaje más lindo de nuestra vida".
La compañía se llama Air Gupta y por los altoparlantes del avión se escuchan diálogos entre el capitán y una torre de vuelo virtual para el viaje Nueva Delhi-Nueva Delhi sin escalas y sin moverse un centímetro. Los pasajeros, que lucen sus mejores pilchas, se emocionan cuando escuchan que Air Gupta J-459 pide "autorización para decolaje inmediato por pista 34" y recibe la respuesta: "Autorizado".
Las azafatas recorren las filas impecables y limpias para asegurarse que todos estén bien atados. Todos obedecen. El avión está lleno porque también pueden entrar, si hay lugar, los que no tienen las 150 rupias y pagan lo que pueden.
El señor Gupta cuenta a quien lo escucha que su propósito inicial fue comprar el avión a la compañía Lloyd's de seguros para utilizarlo como escenario de cursos de formación de pilotos y azafatas. Como sus amigos y muchos desconocidos le pedían poder visitar el Airbus 300, pensó que valía la prueba proponer vuelos virtuales.
Las charlas entre los pasajeros forman parte de la fascinación del vuelo. Cada uno elige adonde quiere ir. "Es mi bautismo de vuelo", informa una estudiante. "Puedo decir que he volado", afirma una señora acompañada por una nena. "Ella ahora sabe como deberá comportarse cuando viaje". Las chicas hostess reciben felicitaciones y piropos mientras reparten snacks. Afuera se escuchan los motores de los aviones que parten y aterrizan.
El señor Gupta propone a los alumnos de las escuelas momentos de emoción, emergencias que obligan a colocarse los salvavidas y a respirar con las máscaras de oxígeno. "Fantástico", repiten los chicos. Sentado en su asiento, mirando las nubes imaginarias por la ventanilla, un argentino recordaría aquel libro del inolvidable Osvaldo Soriano, que concluye con el protagonista que se sienta en uno de los vagones del tren abandonado y abre una lata de cerveza tibia a la espera de que el tren (metáfora de la Argentina) arranque. Y sonríe, esperanzado, mientras ve pasar bajo, entre las nubes, al avión indio de la Gupta Air que obedece a los sueños del pasajero argentino que quiere ver las pampas desde arriba.

Autor: Julio Algañaraz

1 comentario:

Gabriel dijo...

Los negocios, la creatividad y la conexión social no son caminos inencontrables.
Celebro estas ideas!
Gabriel